
Así que todo mal con Billy Corgarn, que quedó "rayando la papa" con la electrónica.
¿Pero que ha pasado desde entonces a la fecha? Pues resultó no ser en realidad un disco mas del montòn. Tiene algo que me ha permitido escucharlo un par de veces cada año, durante todo este tiempo. Una suerte de lento redescubrimiento que finalmente me han hecho determinar que sí, es un muy buen disco. Es cierto que el disco pasa por algunas partes de insufible patetismo en las letras, algo que era sumamente bien venido en los Smashing, pero acá se convierten en un cliché. Por suerte no son tantos, y aun así, queda vastante material del bueno.
Y tambien es cierto que Billy no inventó precisamente algun estilo nuevo acá; mas bien suena a una mezcla de New Order y Depeche y... ¿NIN, puede ser?, mas algo por ahí de My Bloody Valentine y toda la onda Shoegazer. Pero igual tiene lo suyo. Ahí el trabajo de las guitarras es lo que encuentro notable, aunque claro, no hay ningún solo. Lo que para muchos fue desconcertante, ya que esperaban las mismas guitarras de los Smashing, creo, es lo que hace especial el disco. Lo más característico es lo étero, atmosferico y saturado que suenan, y que en algunos momentos, consiguen consiguen convertirse en hermosos arreglos. A esto, sumémosle también el buen oído pop para crear melodias del Sr. Corgan y nos encontraremos con un disco que es, claro, ni la decima parte de lo que son los tres primeros discos de los Smashing, pero que sí es muchisimo mejor que el Machina, y tal vez, mejor que Adore.