viernes, enero 09, 2009

Troglodita.

Estoy elaborando mi listado de los mejores discos del 2008, la que estará lista la próxima semana. Estoy escuchando algunas cosas que se me habían quedado en el tintero, solo por ver si se me había pasado por alto algo interesante. Así que para no perder la costumbre de escribir, cosa que me sucede con harta frecuencia, les comentaré uno de mis tantos episodios traumáticos que me suelen ocurrir. Esto me pasó en el Gym hace algunas semanas atrás.
Tengo por rutina ya instaurada, que cuando termino de cambiarme para entrar al gym, sacar la llave de mi candado (junto con éste), guardarla en mi pañalón deportivo, meter la mochila dentro del casillero junto con todo el resto de mis pertenencias, y cerrar el candado. En esta ocasión, tuve un bloqueo mental, en el que me di cuenta de lo que había hecho justo cuando retiraba la mano del candado. No sé en que estuve que cuando saque la llave de adentro de mi mochila, dejé solamente el candado en mi pantalón y volví a meter la llave adentro.
En un principio reaccioné tranquilamente, total en el peor de lo caso podría venir después con alguna solución para abrir el candado. Pero luego estuve pensando y me acordé que dentro había quedado mi celular y mi billetera (tarjeta de debito incluida). Ahí entré en pánico y me di cuenta que tenía que rescatar mis cosas como sea.
Empecé a buscar algo con que sacar la aldaba del casillero. Revolví por todas partes hasta que encontré un palo que utilizan para dejar abierta la ventana.
Y aquí apareció el troglodita que llevo dentro (y que está bien oculto por lo general). Me sentí como el cavernícola de Odisea en el Espacio. Agarré a palos esa aldaba. Le pegué por debajo, por arriba, de costado. Tenía una tremenda sonajera adentro del camarín; por suerte era sábado a eso de la 1:00 de la tarde, horario en el que no va mucha gente, así que nadie escucho el escándalo que tenía adentro.
Me sentí todo un vándalo dándole de golpes con el palo. Estuve alrededor de 15 min hasta que finalmente logré soltarla desde los tornillos (a la aldaba le falto un tantito no mas para romperse en la bisagra… fallaron los tornillos primero).
Al fin pude sacar mis cosas (y de paso la llave para sacar el candado). Esperé un poco a que se me pasara la agitación, guardé mis cosas en otro casillero, me cercioré de meter la llave dentro de mi pantalón esta vez, y me dirigí a la sala de maquinas… aquí no paso nada.

3 comentarios:

Pará Adumá dijo...

¡Ja ja! Tú y tus cosas.
Extrañaba esas aventuras tuyas y admiro el como escribes, explicas tan bien que me imagino y me parece vivir en carne propia tus historias; así escribe más seguido por favor.
Oye, ¿seguro que no encontrarán al troglodita?
Beso y que estés bien.

Pinochet C. dijo...

Te voi a delatar jajaja

Guess who's back???? dijo...

wow, y no habia nadie en el gym que te abra la cuestion?, siempre hay alguien de limpieza que viene con sus tremendas tijeras cuando alguien deja cerrado el casillero en mi gym :D

Saludos,

S.